jueves, 12 de julio de 2018

75 años con la Amargura


Escrito publicado en la revista de la Semana Santa del presente año. Lo publico aquí por si es de vuestro interés. Gracias.

75 AÑOS CON  LA AMARGURA.

Hermanos, en este 2018 se cumplen 75 años desde que llegó a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, vulgo, “Los Moraos”, la bendita imagen de María, bajo la advocación de la Amargura. Fueron las manos del insigne imaginero sevillano D. Antonio Illanes, quien tallará a la Dolorosa de la madrugá del viernes Santo de Guadalcanal. Hay tantas descripciones de la Amargura, como amarguros, teniendo cada uno de ellos una percepción particular acerca de la Virgen.

Durante estos años han pasado, bajo las trabajaderas de Nuestra Señora, una larga lista de personas, algunas siguen entre nosotros, otros se marcharon con Ella deseosos de contemplar la belleza madura de una madre compungida y rota por su hijo. Aquellos primeros hombres  se calzaron una almohadilla para cargar sobre sus hombros a, en muchos casos, una Virgen desconocida para ellos. Hombres humildes y servidores. Hombres de la tierra pero también hombres de fe y costaleros primitivos que portaban sobre sus cansados hombros a las imágenes de Jesús y María durante la Semana Santa para llevar un jornal a casa. De aquello solo quedan viejas fotografías que inmortalizaron el momento; añejas crónicas escritas con tintero y pluma sobre un papel amarillento por el paso del tiempo y testimonio oral de los hermanos más veteranos del lugar.

En estos 75 años,  el legado de costaleros y capataces de la Amargura han contribuido a forjar un sinfín de historias personales girando en torno a la Ella. Vivencias costaleras que se escriben en el corazón de aquellos amarguros de antaño, que sin saberlo han dejado  para la historia este modo de entender la cofradía en la calle. Capataces con solera, hijos de su tiempo que hicieron lo que estuvo en su mano para llevar con honra el bendito nombre de Amargura. Desde Adriano o Serrano, pasando por Rafael  Rius, Paco Matrana hijo o Cándido Rincón  por citar algunos, se juntaban todas las cuaresmas en noches frías y serenas teniendo como lugares de encuentros emplazamientos tan dispares como la recordada cochera del None en la Morería, el postigo del añorado Jaime Rivero hasta recalar en 1996 en la actual Casa de Hermandad. Aquellos muros, hoy solitarios, acogieron una buena generación de amarguros que hoy son padres cuyos hijos, sobrinos o nietos van bajo el manto de la Virgen cada amanecer del Viernes Santo. Pura herencia costalera, sangre morá y blanca recorren sus venas y laten al compás de una marcha fúnebre por las esquinas de la memoria de los tiempos.

Mucho ha cambiado el pasopalio de la Virgen en estas décadas. Tirando de hemeroteca podemos apreciar que el primitivo estaba compuesto por unas sencillas y pequeñas andas en la que se entronizaba a la Amargura aún sin ser acompañada por el discípulo amado, San Juan Evangelista, llegaría en el año 1954 para mitigar el trance más amargo de una Madre y acompañar su pena por la vía dolorosa que en Guadalcanal busca los cantillos arriba para después subir nuestro particular camino hacia el Gólgota.

Años más tarde la Hermandad  adquirió el palio granate procesionando durante décadas hasta que, a finales del siglo pasado y principios de los dos mil con el esfuerzo de las juntas de gobierno, colaboradores y devotos pudieron hacer realidad un sueño en forma de palio bordado para la Amargura y que hoy podemos disfrutar cada mañana  Viernes Santo por las calles de Guadalcanal. Un altar remozado bañado en plata y bordado en oro para realzar y dignificar a la Virgen que cumple 75 primaveras y que sigue derramando, como el primer día, ese llanto desconsolado a la par que la belleza y unción sacra que evocan tu Amargura.

Vivamos con gozo y devoción esta efeméride acercándonos a la Virgen cada día de este año.

Dios te Salve María, Amargura en Santa María, ruega por nosotros tus hijos amarguros y danos tu amparo y protección en las noches más oscuras. Mantennos firmes en la adversidad, Santa María Madre Dios haz tu voluntad y líbranos de todo mal. Amen

A los costaleros y capataces de ayer y de hoy. A los que vendrán y buscan la fe en la mirada de la Virgen. Por ellos, somos hoy.
José Antonio Zújar Chaves.
Enero de 2018.

Galería: Triduo en honor a la Amargura.












75 años de Amargura

Hermanos en María Santísima de la Amargura:

La semana pasada se celebró el culto de regla en honor a María Santísima de la Amargura. Un Triduo  seguido de la Función Principal marcado por la efeméride que venimos celebrando en este año 2018 y no es otra que el LXXV aniversario de la hechura, llegada y bendición de la Virgen para ser madre protectora de los hermanos y fieles de la Hermandad. 

El Triduo comenzó el miércoles, 4 de julio  predicado por nuestro director espiritual don Genaro Escudero Ojeda, pbro repansado en su homilía el canto de la Salve, el sentido de la misma en relación a la devoción a la Virgen como mediadora.  

Al finalizar la eucaristía se presentó de forma oficial el cartel anunciador del aniversario. Se trata de un dibujo a grafito de la Santísima Virgen, realizado por el artista Luis Molano Mérida a la sazón compañero de estudios de nuestro hermano costalero Juan Cantero. El propio Molano ha plasmado en su obra una Virgen recién nacida de las manos de Illanes, despejada , libre de coronas, bordados y demás elementos. Se nos presenta una imagen icónica de la Amargura, tal y como llegaría a Guadalcanal el Lunes Santo de 1943. 

Llegó el sábado. Era el día de la Función en honor y gloria a María Santísima de la Amargura. Se nos presentó a la Virgen bajada de su altar de cultos, a la altura de los mortales, esperando que sus hijos le besaran su mano como prueba de su amor filial. Minutos antes de comenzar la Santa Misa, se hizo entrega del presente que la cuadrilla de hermanos costaleros ha tenido a bien realizar a su Virgen de la Amargura; se trata de una pieza de orfebrería, en concreto, un corazón atravesado por un puñal que simboliza el dolor de María en la calle de la Amargura, en palabras del propio autor, Juan Cantero. La Camarera de la Amargura, colocó la pieza sobre el rostrillo que estrenaba y fue donado por nuestro hermano Alfredo. Un nutrido grupo de hermanos costaleros nos dimos cita en la Función. Los ojos  de todos se iban buscando la mirada de la Amargura en un tarde noche de estío. Atrás quedaba una lejana madrugada frustrada por los avatares del tiempo. Ahora, sin costales, fuimos al encuentro de Ella, como a diario. 

Justo antes de la bendición final del párroco, se hizo entrega de la ofrenda floral por parte de la cuadrilla, leyéndose a continuación una reseña del aniversario y del presente regalado por dicha efeméride. Por parte de la Hermandad Sacramental de las Tres Horas, de manos de su Hermano Mayor, le hizo entrega a su homólogo de un presente en forma de mantilla para Nuestra Madre de la Amargura.

Dios te Salve María, 
Amargura en Santa María, 
ruega por nosotros tus hijos amarguros,
 danos tu amparo y protección en las noches más oscuras.
 Mantennos firmes en la adversidad, 
Santa María Madre Dios haz tu voluntad 
y líbranos de todo mal. 
Amen


PARA QUE QUEDE EN EL RECUERDO, EN EL TIEMPO; POR EL AMOR, LA FE Y LA DEVOCIÓN.

miércoles, 26 de abril de 2017

Madrugá 2017. Igual y, a su vez, diferente.

"Igual que ayer permanece"...decía el poeta. Igual y a su vez diferente. Cierto es hermanos, parece que todos los años al llegar la luna de Nisán vivimos las mismas sensaciones, recuerdos, sentimientos. Puede ser que así sea. Es más, lo es pero siempre es diferente. 

Amanece el Jueves Santo en esta tierra. El día del amor fraterno. Cuando el sol se vaya y vuelva a salir de nuevo ya estará pasando por nuestras vidas. El tiempo, que todo lo pone en su lugar, corría. Noche cerrada y tibia. Lucía en su máximo esplendor la luna de parasceve, primera luna llena de la primavera que fue testigo hace más de dos mil años de la Pasión de Cristo. 

Son las dos y media de la madrugada. Te revistes de costalero con la ropa que con sumo cuidado la tarde de antes habías preparado y que lucía impoluta para una de las citas más importantes del año. Camiseta blanca con escudo de la Hermandad que late al compás de Amarguras. Pantalón negro. Faja. Sudadera de idéntico color, zapatillas ¡ah!, y lo fundamental el costal que ha de cargar con nuestra devoción particular.  Te vistes despacio. Coges la medalla del cabecero de la cama que guarda tus sueños el resto de madrugadas del año.  Te despides de tu madre. Sino, ella desde el cielo te manda un beso para que le lleves a la Virgen cerquita de ella. La liturgia del costalero. Parece que es igual que todos los años, pero ya te digo, es diferente.

Tres de la mañana. Llegan los costaleros amarguros. Parece que todo es igual, pero no, es diferente. "Falta gente. Sabemos quienes son. Vamos a tenerlos muy presentes". Empezamos a hacer costales, repartir estampitas, fajarnos. Nuevas caras, que también las hay. ¿Hay algo más bonito que ver la cara de un costalero en el debut bajo el palio? Pues eso. Nervios a flor de piel.  Se reparten los relevos. Toma la palabra Eduardo-la Virgen te dio salud para reencontrarte con nosotros y con tu hijo Edu que debutó como costalero de tu Virgen de siempre- "Nos vamos para la Iglesia. Que la Amargura nos está esperando".

Cuatro y media de la madrugada. La cofradía se organiza en el interior de la Parroquia. Penumbras y sombras. Adoración al Santísimo. Aún se puede sentir el calor humano de los hermanos de la Vera Cruz que habían finalizado su estación de penitencia un rato antes. Costaleros de Padre Jesús y los propios de su madre de la Amargura se confunden entre el gentío. Unos van otros vienen. Nazarenos morados y blancos con capa morada se disponen. Las miradas buscan a las devociones de cada uno. Parece que todo es igual, a priori lo es, pero no. Falta gente. 

Tañen las campanas del reloj de la plaza. Son las cinco. Hora Santa. El portalón de la Parroquia se abre. Sale la Cruz de Guía de la cofradía. 517 años de historia detrás. Un reguero de paisanos esperan la salida, en primer lugar del Nazareno. Me acerco hasta la puerta. Te busco. Te encuentro. Él va poquito a poco hasta a ti. Sostienes entre tus manos un trozo de los pecados de los mortales. Este año ese madero va cargo de peticiones directas para tu persona. Decidido, colocas la cruz a tu Señor. Salud. Parece que todo es igual pero no, amigo Checho deberías estar debajo de Él siendo sus pies. 

"Ausencia en la trabajadera;
llora el palo, te echa de menos,
se siente extraño,
al no verte ahí abajo"

"Señores vamonos". Certeras palabras de Eduardo marcaban el inicio del camino de la Amargura. Se levantan los faldones. Oscuridad. Recogimiento. Gente que va debajo sin estar físicamente que se fueron de este valle de lágrimas al orbe celeste. Palabras de aliento del capataz a sus hombres. Comienza a moverse el pasopalio presidido por la Madre de Dios con la advocación de Amargura. Y San Juan, el discípulo amado tiende su mano para aliviar su pena. 

"Oído, vámonos finito y suave, sin rodillas como nosotros sabemos costaleros"- decía desde las entrañas del paso Juan Cantero hijo. Su voz marca el compás del palio y pellizca hasta a los corazones de hielo e inertes.  Misma maniobra que siempre: "cada patero con su pata". "Vamos a mirar la cara a la Virgen, para ir bajando poco a poco el paso". "Señores repartirse por los costeros por la delantera y la trasera". Suena el llamador. El palio va a tierra. Se coloca en el frío mármol de la parroquia. "Poco a poco y sin tirones nos vamos para la calle". "Despacio, aguantar la delantera que no se vaya el paso." 

Ya en la calle el respetuoso silencio del pueblo era la nota dominante. Solo se podía escuchar mandar al capataz junto con los sonidos propios al levantar el palio para colocarle los zancos. De nuevo llama Eduardo:

-"Juan".
-"Dime, Eduardo, dime"- le respondió.
-"Escúchame miarma, esta primera levantá se la quiero dedicar a un costalero del Señor que está ahí mirándonos desde el balcón. Para que Nuestro Padre Jesús lo ponga bueno. Su padre fue muchos años costalero de la Amargura. Tos por iguá valientes, a esta es" 
-Va por er checho, fuerte arriba los tíos- dijimos desde abajo.

El palio subió al cielo. Empezó a sonar "Amarguras"  para Ella, para la Reina de la Madrugá que se perdía entre la muchedumbre que se daba cita, un año más en la céntrica plaza de España de Guadalcanal. Y "La Madrugá" en forma de marcha se hizo presente por los sones de la Banda de Música de Alanís. El paso andaba fino. Sin estridencias. Poco a poco. Iluminado con la luz de la candeleria refulgía entre la negrura de la noche.  

Pasaba el tiempo. Se para el pasopalio en casa de Serrano. En la calle San Sebastián, vulgo "de la farmacia". Ahí estaba el que fuera su capataz durante años. Esperándola como todos la esperamos a que nos venga a ver. "Va por él". "Aquí viene su hijo debajo". Legado amarguro. No hay más verdad que esa. 

Aún es de noche. Pasamos "La concepción" con Reina de San Román, "arroró", como preludio a la nueva levantá dedicada Adriano que fuera también capataz de nuestra madre y que ya iguala para la eternidad a los amarguros que piden sitio en la cuadrilla de los cielos. "Fuerte arriba". "Vamos a acordarnos de su hijo Migue que no puede estar este año aquí debajo". Allá donde estuviera seguro que se acordó mucho. 

Comienza a despuntar el alba en el horizonte. Primeras claras del día. Los vencejos madrugadores anuncian la inminente mañana del Viernes Santo. La cofradía morá transita por los cantillos. Suena "Amargura en tu amancer" marcha dedicada a la Virgen. Relevo en el antiguo pub "julito". Algo comienza a notarse en el ambiente. Hay ganas. La calle Granillos ya se atisba. Como telón de fondo los compases de "La Madrugá" para revirar buscando la mítica calle. Ya estamos. El palio comienza su peregrinar por citada calle. Andando de frente con la Amargura. Cambio de tercio. "La Estrella Sublime", para Ella. Los corazones laten más aprisa. Hay un "noseque" que nos ayuda a subir la calle. Ya estaban bajando desde el cielo sus amarguros para acompañarnos en nuestro pensamiento. Cada cual tiene un recuerdo que hace más liviana la subida. Tan liviana que prosigue la chicotá al compás de "Virgen de los Estudiantes". Cuanto sentimiento acumulado aquí abajo. Poe, en un alarde de arengar a su gente, exclama por tres veces "VIVA LA AMARGURA", respondiendo su gente desde debajo al grito de "VIVA". Sin alardes ni estridencias, puro sentimiento, prosigue quien escribe haciendo lo propio. El Señor, en la calle de la Amargura, calló tres veces y se levantó, nosotros quisimos remorar su mensaje. Gozo y devoción iban de la mano. El paso no baja sigue su periplo. Hemos alcanzado la esquina con la calle Espíritu Santo. Suena el poema sinfónico de Font de Anta "Amarguras". El palio comienza a descender las empinada calle López de Ayala en busca de la plaza. Que cosa más grande a mi ya no me salen palabras, sinceramente. Vívelo. Salud.

El sol del Viernes Santo es un hecho. Una luz única en el año. Está de luto. Esa misma luz entraba por entre los huecos de las trabajaderas. Ya le vemos la caras a los hermanos que van a nuestro lado. Nubes de incienso se mezclan con aromas de azahar recién florecido por los naranjos de la plaza. La Amargura ya cambió su semblante. Se le secaron las lágrimas por el sol vacilante. 

Buscamos el lugar donde la vida se hace experiencia. La Residencia de nuestros mayores. Allí nos esperan. Pasamos lista con la mirada. Falta alguien, José que recitaba sus poesías a los Cristos y a sus Vírgenes. Ya goza de la vida eterna junto a su querida Petra. Los que están, miran con ternura a la Virgen. Por un ratito se la llevamos para que les de salud. "Hasta el año que viene, si Ella quiere"´- se le escucha decir entre susurros. La Amargura se pierde buscando la Avenida. "Esto se acaba"- dice Antonio el capataz.

Momento para los amarguros. Poco más allá de la fragua ,levantá tradicional dedicada a las madres: 

"-Juan.
-Eiiiiii. Dime Eduardo corazón- responde Cantero hijo
-Está levantá va por las madres, él que la tenga que la cuide, él que no que se acuerde mucho de ella"
-"Vamos a acordarnos de Cándido, por la labor que hizo el año pasado". "Fuerte arriba con Ella. Al cielo".

Somos conscientes de que todo se va consumiendo. Se acaba. Se nos escapa de entre las manos. El palio sube el palacio con maestría y elegancia. Suenan las notas de "A tí Manué". Se arria el paso. El Nazareno está entrando a la parroquia. Suena "La Saeta" se despide de su pueblo. Hasta el año que viene. En el balcón de nuevo, el amigo Checho, "Toma su cruz y síguelo ". Con paso firme sin dudar y siempre de frente. El año que viene serás de nuevo costalero mío. Le dijo a su modo. Emoción.

Y llega la Amargura. Sones macarenos. "Macarena" del maestro Emilio Cebrián. Se adentra en la plaza. La Virgen parece cansada. "¡Que bonita, hijo que bonita!"- dijo Antonio. Suena de nuevo, "Amarguras". Se nos escapaba como si de un suspiro se tratase. Cierra los ojos. La Virgen va de camino hacia el interior de la Iglesia. Ya no hay música. Sólo se escucha el rachear de los costaleros y el capataz mandando. 

Son las 10:34 del 14 de abril de 2017. Los zancos se posaron para siempre y hasta el año que viene. El ocaso de la madrugada. El sentimiento volvió a teñirse de Amargura. Ahí queó. Salud para todos ustedes. Fue igual pero siempre diferente.

Habrá una historia por cada persona que tuvo el honor de vivir en sus carnes esta pasada madrugá. Cada cual con un motivo, una historia detrás que lo hace único y especial, un sentimiento, una promesa o dar gracias a Ella.

Con todo mi cariño y afecto a mi amigo Checho. Va por ti. (Ya no puedo escribir más.Emoción).




sábado, 4 de marzo de 2017

Crónica y fotografías de la Igualá en la cuadrilla de la Amargura

Llegó marzo. Con el, nuestro corazón late más a prisa. ¿Por qué será hermano?. Si, ya está aquí la liturgia de la espera. Comienza un año más su caminar. Y todo empieza cuando Ella, María Santísima de la Amargura, viste sencilla y hermosa alejada de sus atributos de reina. Ella lo es siempre, ¿verdad?. Sus galas de hebrea se disponen por la talla que allá por 1943 creará el maestro Illanes. La Amargura de hebrea marca el camino a sus hijos costaleros que comenzaron, en el primer viernes de cuaresma su preparación, para el Viernes más esperado por todos. 

La cita, como de costumbre, en la casa de hermandad. Noche cerrada en Guadalcanal. Hacía frío. No importaba. Allí habita el calor humano de los costaleros que arropan la noche gélida. Poco a poco van llegado las mismas caras de siempre. Sonrisas. Miradas cómplices. Saludos fraternales. Y caras nuevas con un brillo en los ojos que hacían ver la incertidumbre del costalero novel en esta cuadrilla. Alegría de los veteranos por ver cada año nuevas incorporaciones  a la familia amargura.

Toma la palabra Eduardo, uno de los capataces, dio la bienvenida a todos para posteriormente indicar  el procedimiento  a seguir en el ritual de colocar a los hombres del costal bajo las trabajaderas del pasopalio de la Amargura. Desde la primera trabajadera a la última, la liturgia de la igualá conformó a la cuadrilla de la Amargura para la madrugá del Viernes Santo de presente año.

Se abrió el portalón de la Casa Hermandad. -"Nos vamos para la calle"- dijeron los capataces. Tras realizar las diferentes probaturas en el interior, el pasopalio encaró la puerta para realizar un ensayo de una hora de duración aproximadamente.

Al finalizar, los corrillos, con su refrigerio en mano, comentaban las batallitas que dio de sí la igualá, así como, las típicas historias que el mundo del costal amarguro ha dado en estos años de singladura.

La próxima cita será, si Dios quiere, el viernes 24 de marzo. Mismo sitio, misma hora. Y más ganas, si cabe, para estar junto a Ella. Caminante, el camino hacia la madrugá cada vez más cerca. Salud para todos, hermanos.

Ahí queó.





lunes, 16 de enero de 2017

TIEMPO DE ENSAYOS

Hace apenas unos días, los capataces  Antonio Rincón y Eduardo Ventura, comunicaban a su cuadrilla el calendario de ensayos para preparar la próxima salida procesional de nuestra Amantísima titular, María Santísima de la Amargura y San Juan Evangelista.


Recordar a todos sus costaleros que la asistencia es necesaria para el buen hacer de la cuadrilla en la próxima madrugá. Queriendo seguir en la dinámica de siempre, siendo la asistencia el único punto a tener en cuenta a la hora de repartir  la hoja de relevos.

Desde este medio invitamos a todas aquellas personas que deseen formar parte de nuestra cuadrilla a presentarse el día de la igualá a tan esperada cita.

Contactos;

Eduardo 608 41 74 45
Antonio 666 20 58 16






Salud!

martes, 4 de octubre de 2016

Era se una vez, un colectivo de nuestra sociedad al que llaman Amarguros.


 Dicen que suelen ser diferente al resto de personas y que se van contagiando de diferentes formas y maneras, ese sentimiento entra en contacto con la sangre,  directamente le llega al corazón y de ahí se reparte por todo el sistema sanguíneo.


Ocurrido esto hay una gran variedad de amarguros, aquí algunos casos; 


Puede darse el caso, que desde los primeros años de edad (incluso meses) quede impregnado al verla a ella, una vez ocurrido esto su único deseo es formar parte de ellos y ser un amarguro más.  Normalmente pasa con los primeros rayos de la mañana.

El niño o niña, que ha vivido en su familia de alguna manera esa forma tan especial de quererla, bien sea de costalero, de nazareno, de la mujer que desde las 5 de la mañana camina detrás del paso o de aquel que desde el  balcón  le reza al verla pasar.  

A pesar de verla siempre nunca la miró a los ojos, no encontró esa conversación eterna, la misma que tiene con el discípulo amado. Necesitó a alguien que le hablara de ella y antes de contarle todo, se entrega como el mismo amarguro que se impregnó desde pequeño.

Se habla que desde tierras lejanas y cercanas, sin saber por qué, sintieron ese temblor en el cuerpo que te entrecorta la voz,  justo al entrar a la iglesia quedaron mirándola para siempre.

Aquel que pierde a un ser querido, y ese ser  de alguna manera llegó a tenerle fe,  no dudo que no se convierta en uno de ellos para encontrase con él o ella en aquella esquina donde se juntan el cielo y la tierra cuando el sol vence a la luna.

Nunca pensó en ella y nunca se acercó,  pero vio en su hijo o hija que creaba un algo (ese algo aún no se puede definir, ya que el diccionario tiene bastantes deficiencias para explicar ese algo)  que le hizo caer y creer.


Cuentan que no tiene cura y que para siempre quedan bautizados con ese nuevo nombre que orgullosos llevarán el resto de sus días, a veces algunos cumplen su ciclo y por algo que aún no se,  cada madrugá se quedan en sus casas pensando en ella y esperando a que todo pase.  Otros comienzan en una esquina, de nazarenos, pueden llegar a ser costaleros, pocos su capataz, pero al final  vuelven a ser nazarenos y terminan en una esquina con lágrimas en los ojos y una tímida sonrisa.  Cuando todo esto parece que termina, esperan a que San  Pedro les abra las puertas del cielo un amanecer más…